El jueves 18 se cumplen 30 años del atentado a la sede de la AMIA ubicada en Buenos Aires, que dejó un saldo de 85 muertos y más de 300 heridos. Detalles del acto y las palabras de algunos referentes
Restan horas para que se cumplan 30 años desde que ocurrió el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentinos (AMIA). El 18 de julio se conmemora la fecha y habrá un acto en recuerdo de las víctimas, donde se renovará el pedido de justicia en una ceremonia organizada por las autoridades de la mutual.
El acto central tendrá lugar desde las 9:53 (hora en la que ocurrió el atentado) del jueves, en la sede de la AMIA ubicada en Pasteur 633, de la ciudad de Buenos Aires. Estará presente Javier Milei, las autoridades del gobierno de la ciudad, junto a Luis Lacalle Pou y Santiago Peña, presidentes de Uruguay y Paraguay.
El atentado terrorista con coche bomba que sufrió la AMIA en 1994 dejó un saldo de 85 muertos y más de 300 heridos. Es considerado el mayor ataque contra objetivos judíos ubicados fuera de Israel desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Por lo sucedido el 18 de julio de aquel año, el grupo paramilitar musulmán chií libanés Hezbolá fue acusado del ataque, bajo el auspicio de organizaciones estatales del la República Islámica de Irán.
En diálogo con Infobae, el titular de AMIA, Amos Linetzky recordó lo sucedido y expresó que en la actualidad «El reclamo es el mismo, más que nunca este año, donde hemos visto lo que pasó en el pogrom del 7 de octubre». Y agregó: «es el mismo factor de fondo, no son temas separados: la misma matriz de odio, la intolerancia, quien está detrás de todos estos actos es el mismo. El factor común es muy claro. Nuestro reclamo no puede claudicar y el paso del tiempo lo agrava más».
Por su parte, Marcelo Wajcer, rabino y Director Institucional y Guía Espiritual de la Sociedad Cultural Israelita Scholem Aleijem de Corrientes, expresó al respecto: «Quiero ser optimista pero la justicia está en terapia intensiva».
«Llegamos al año 30 del atentado y hablar de investigación, reparación y justicia a veces nos da vergüenza. Lo único que podemos hacer es recordar. Porque la herida permanece abierta y sigue sangrando en los familiares y en el descanso eterno de las víctimas que hasta el día de hoy no han encontrado justicia», sentenció el rabino en conversación con El Litoral.






































































