El estallido social por la ejecución de Nahel, un joven de 17 años francés en manos de la Policía en el suburbio de Nanterre, llegó al pleno centro de París.
Casi 900 personas fueron detenidas en Francia entre la noche del jueves y la madrugada del viernes, en la tercera jornada de protestas y disturbios por el asesinato del joven repartidor baleado por la policía. En este marco, hubo saqueos y daños en comercios del sector céntrico parisino y quema de unos 2.000 vehículos, informó el Gobierno.
El Ministerio del Interior precisó que 875 personas fueron detenidas, casi la mitad de ellas en París (408) y sus alrededores suburbanos, 492 edificios fueron atacados, 2.000 vehículos incendiados y se registraron 3.880 incendios en las calles.
Al caer la noche, la violencia emergió con más fuerza. En París, varias tiendas en el centro comercial Halles y la calle Rivoli, que lleva al museo Louvre, fueron «vandalizadas», «saqueadas» o «incendiadas», dijo un alto cargo policial citado por AFP.
En la noche previa habían sido incendiadas comisarías, alcaldías, escuelas y autos en varias ciudades, con un balance de 180 detenidos y de 170 miembros de las fuerzas de seguridad heridos.
La responsabilidad policial
La violencia estalló el martes en las afueras de París y se extendió a otras partes de Francia después de la muerte de Nahel, de 17 años, por un disparo a quemarropa de un agente en un control vial que quedó registrado en video.
El agente, de 38 años, fue puesto en prisión preventiva acusado de homicidio voluntario.
La primera ministra francesa, Élisabeth Borne, afirmó que «todas las opciones» están sobre la mesa para restablecer el orden, al ser consultada sobre la posibilidad de declarar un estado de emergencia como reclama la oposición de derecha conservadora y extrema derecha.
«Examinaremos todas las opciones con una prioridad en mente: el regreso del orden», dijo la primera ministra durante la visita a una comisaría de Évry-Courcouronnes, al sur de París.
Este jueves la Fiscalía de Nanterre, localidad francesa lindante a París, determinó que el policía que mató al joven repartidor de 17 años debe seguir en prisión preventiva. El fiscal Pascal Prache concluyó que no se cumplieron las condiciones legales para el uso del arma.
El joven Nahel, fue baleado luego de resistirse a un control policial. El agente adujo que quería «evitar una nueva fuga del vehículo» y aseguró que si desenfundó el arma y le apuntó directamente fue para evitar que volviese a arrancar, aunque el joven igual lo hizo.
Fue en ese momento cuando efectuó el disparo, que según el fiscal atravesó un brazo y el tórax de Nahel, que finalmente terminó estrellándose, según se puede ver en un video que rápidamente se viralizó en internet.



































































