Los padres de Fernando Báez Sosa, el joven de 18 años asesinado a golpes en la puerta del boliche «Le Brique» de Villa Gesell, encabezaron este miércoles una ceremonia interreligiosa y una colecta solidaria ante una multitud que se reunió en el Anfiteatro Municipal Libres del Sur de la ciudad bonaerense de Dolores, al cumplirse tres años del crimen del joven.
A las 19:30, Graciela Sosa y Silvino Báez aparecieron abrazados delante de los presentes que se pusieron de pie, aplaudieron y gritaron ¡Justicia!, tras lo cual, el matrimonio se sentó en primera fila y comenzó el acto central.
Primero encendieron velas, luego plantaron un jacarandá y seguidamente se cantó una canción.
Tras concluir el oficio religioso, los padres de Fernando tomaron la palabra y coincidieron en pedir «Justicia, no venganza».
«Gracias mi amor», dijo Graciela al recordar a Fernando
En el marco de la ceremonia, Graciela Sosa, dijo que sigue esperando que su hijo regrese aunque sabe que «que nunca regresará», ya que era su «sol», su «vida» y el que les «daba alegría todos los días».
«Gracias mi amor, mi vida, por habernos dado felicidad durante 18 años», expresó Graciela en el acto que se realizaba en la ciudad de Dolores al cumplirse el tercer aniversario del crimen.
«Estamos vacíos, la vida se terminó para nosotros, ya no hay fiestas ni cumpleaños, ni nada. Estamos acá para pedir Justicia y que los responsables paguen por lo que hicieron», agregó.
Asimismo, la mujer agradeció a los presentes en el anfiteatro y remarcó que «por ustedes estamos de pie, lo único que quiero es que mi hijo descanse en paz. Desde el día que Fernando murió el tiempo se detuvo para nosotros», profundizó.
El obispo ofició una misa
El obispo de Mar del Plata ofreció en la noche de este miércoles una ceremonia religiosa para conmemorar el tercer aniversario del crimen de Fernando Báez Sosa frente al boliche «Le Brique», de Villa Gesell, en la cual «pidió Justicia» y «erradicar todo tipo de violencia».
Ante cientos de personas y desde un altar montado en la avenida 3, a metros de donde hace tres años fue asesinado Báez Sosa, el obispo marplatense monseñor Gabriel Mestre, quien era arzobispo de Villa Gesell al momento del crimen, pidió justicia por Fernando y paz para sus padres, Graciela y Silvino.
En primer lugar, Mestre oró «por el eterno descanso de Fernando, para que el Señor lo tenga en su gloria y dé fortaleza y consuelo a todos sus familiares y amigos, especialmente a sus papás Graciela y Silvino».
Luego, destacó el pedido de justicia «ante un crimen tan dramático», que es «necesaria para sanar, al menos en parte, el daño provocado y honrar la memoria de quién ha sido brutalmente asesinado».





































































