La Conferencia Episcopal le reclamó al Estado la garantía de alimentos para los comedores populares y organizaciones de la sociedad civil
La Iglesia Católica tomó una postura en medio de la tensión entre el Estado y las organizaciones sociales y planteó que «la comida no puede ser una variable de ajuste». A través de un duro comunicado, la Conferencia Episcopal elevó su petición al Gobierno para que operativice el envío «sin dilación» de alimentos para asistir a los comedores populares y organizaciones de la sociedad civil.
La manifestación ocurre en el marco de las movilizaciones de grupos piqueteros y movimientos sociales que denuncian que el Ministerio de Capital Humano, que encabeza Sandra Pettovello, demora la entrega de alimentos.
«Ante este escenario de trabajo sacrificado y de bajos ingresos, las familias se privan de muchas cosas. Por ejemplo, una mamá puede privarse de tomar un colectivo y camina para ahorrar, pero de ninguna manera puede no darle de comer a sus hijos. Es decir, la comida no puede ser una variable de ajuste. Es necesario anticiparse para que esta situación no profundice la crisis alimentaria», expresaron a través de la publicación del documento.
Y agrega: «El Estado nacional, provincial y municipal, tienen que aprovecharla para que nadie se quede sin el pan de cada día. Todos los espacios de cuidado que dan de comer, todos los comedores comunitarios, de parroquias, Iglesias evangélicas, y de movimientos populares deben recibir ayuda sin dilación», enfatizaron los presididos por Monseñor Oscar Ojea.
Se trata de la primera declaración pública que hace en términos formales la Iglesia Católica y expone un alerta sobre el deterioro de la situación social que están registrando los obispos en sus diócesis. No solo mediante Cáritas, sino que en cada parroquia se viene produciendo una combinación compleja: más pedidos de comida con menos recursos disponibles.
En el comunicado remarcaron que «como obispos, en el trato pastoral con la gente sencilla, hemos aprendido que ‘un plato de comida no se le niega a nadie’», por lo que precisaron que «en nuestra patria nadie debería pasar hambre, ya que es una tierra bendita de pan».
«La inflación desde hace años crece día a día y pega fuertemente en el precio de los alimentos. Lo siente claramente la clase media trabajadora, los jubilados y aquellos que no ven crecer sus salarios. También todo el universo de la economía popular, donde prácticamente se trabaja sin derechos. Pensemos en los vendedores ambulantes, los recicladores, los feriantes, los pequeños agricultores, los ladrilleros, los costureros, los que realizan distintas tareas de cuidado y de servicio», completaron.
Los cuestionamientos se enmarcan en la previa de la visita del Presidente al Papa Francisco que se espera tenga lugar el próximo lunes 12 de febrero en la ciudad de El Vaticano.





































































