La final de la Copa Superliga entre Boca y Tigre se juega en un estadio Mario Alberto Kempes repleto, con más de 35 mil fanáticos Xeneizes y unos 17 mil del equipo de Victoria. Cabe recordar que los dirigidos por Néstor Pipo Gorosito descendieron y jugarán la B Nacional la próxima temporada.
El primer tiempo comenzó friccionado y cerrado, consecuencia de la intensidad que le imprimieron ambos equipos al juego. Tigre apostó a una presión extendida, que forzó a Boca a saltear el mediocampo y unir la salida (en general, de Izquierdoz) con alguno de los delanteros que bajaba a pivotear de espaldas.
Sin embargo, en un par de acciones ofensivas, el pressing del «Matador» mostró grietas en el bloque. Y, a partir de transiciones veloces, el «Xeneize» llegó a fondo en dos oportunidades. Primero, a los 15, luego de una asistencia de Zárate que Benedetto, mano a mano con Marinelli, definió al palo. Después, a los 17, con el remate cruzado de Villa que Marinelli envió al córner.
#CopaSuperliga | ¡El palo le dijo que no! Clarísima llegada de Benedetto.#Boca 🆚 #Tigre pic.twitter.com/Nz21z9KyYs
— TNT Sports Argentina (@TNTSportsAR) June 2, 2019
El elenco de Gorosito manejaba la pelota sin profundidad, ante un Boca que cerraba líneas y aguardaba para hacer pesar su jerarquía ofensiva. Hasta, que a los 23 minutos, Federico González enganchó y sorprendió con el remate al arco al primer palo, que se le escurrió a Andrada: 1-0.
Casi inmediatamente llegó el segundo golpe del «Matador»: Janson se escapó en soledad (Izquierdoz quedó enganchado y lo habilitó) y el propio ex Lanús terminó tomándolo a la altura del cuello. Néstor Pitana no dudó y sancionó penal. Y el propio Janson, con un remate bajo (que también se le escapó por debajo del cuerpo a Andrada), marcó el 2-0.
En caso de empate, habrá dos tiempos suplementarios de 15 minutos cada uno y, de persistir la igualdad, se definirá en serie de penales. (Infobae)



































































