La fábrica La Nirva, que elabora los conocidos alfajores «Grandote» y productos «La Recoleta», cerró sus puertas. Los trabajadores se encontraban acampando en la puerta de la planta, que está ubicada en el partido de La Matanza, y fueron desalojados por la policía bonaerense el pasado lunes.
La planta no produce desde febrero pasado por problemas económicos. Según afirmaron los delegados de los trabajadores, los propietarios de la firma emitieron cheques sin fondo para pagar una deuda salarial de hace siete meses.
El personal afectado por la falta de pago de los salarios acampó en la puerta de la empresa y alertó sobre un posible vaciamiento de las máquinas para producir.
«Los dueños quieren llevarse todo y no solo que no nos dejan volver a trabajar, porque demanda hay, sino que tampoco nos pagan los sueldos», explicó Marcelo Cáceres, delegado gremial, en diálogo con Minuto Uno.
Una posibilidad que albergan los trabajadores de La Nirva es seguir como cooperativa. Hacia fines del mes pasado los empleados solicitaron ser recibidos por autoridades del Municipio de La Matanza, donde opera la empresa, para instrumentar mecanismos con los que pasara a ser regenteada por sus trabajadores como cooperativa.
«Somos 65 familias que desde hace más de seis meses no cobramos. Estamos pasando la cuarentena sin dinero. Incluso antes de que se decrete la cuarentena obligatoria, un representante legal de La Nirva se comprometió ante el Ministerio de Trabajo a entregarnos a cada trabajador la suma de $10 mil pesos a cada uno y $25 mil la semana siguiente, pero esto no pasó», precisó Cáceres.
Antes de la pandemia, en 2019 había parado la producción sin ninguna excusa económica, ya que las ventas se mantenían.
«Incluso fuimos estafados con cheques de 90 a 60 días y ninguno se hace cargo de que la cuenta estaba sin fondos. Los trabajadores fuimos a trabajar gratis siendo engañados. Incluso no podemos exigir nada al Estado porque en ANSES aparece que nos pagan arriba de $80.000 pesos», dijo Cáceres. La Nirva cambió de dueños el año pasado y el nuevo titular decidió que desde el 1 de octubre de 2019 se suspenda la producción. A partir de ese momento, la empresa comenzó un conflicto.
«Hoy estamos sin trabajo, nadie está cobrando nada, ni siquiera los agentes de seguridad a los que también les deben sueldos. Queremos llegar a conformar una cooperativa a ver si podemos recuperar nuestras fuentes laborales y seguir teniendo un ingreso», finalizó el delegado.



































































