Lula da Silva decidió que los países quedarán representados por un funcionario de menor rango que un embajador
En una decisión inédita en la historia de la relación entre ambos países, el gobierno de Brasil resolvió retirar a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, y rebajar la representación diplomática al nivel de encargado de negocios. La medida implica que, mientras dure la crisis, la embajada brasileña en Buenos Aires no estará encabezada por un diplomático de carrera.
La decisión se adoptó desde el Palacio de Itamaraty tras una nueva escalada de tensión generada por las declaraciones del presidente Javier Milei contra Lula da Silva. Según trascendió, el retiro del embajador respondería a las «reiteradas agresiones» del mandatario argentino, que en los últimos días volvió a calificar al presidente brasileño de «ladrón», «corrupto» y «presidiario».
Qué significa la decisión
La medida implica que la representación de cada país quedará a cargo de un funcionario de menor rango que un embajador, un gesto que en la gramática diplomática expresa un enfriamiento severo de la relación bilateral.
En la misma línea, Brasilia pospuso sin fecha el retorno de su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, que permanece en su país desde que fue llamado a consultas.
Del acto de Flávio Bolsonaro a la tensión actual
El punto de quiebre fue el 25 de julio, cuando Milei viajó a San Pablo para participar de la convención del Partido Liberal y proclamó a Flávio Bolsonaro como candidato presidencial de la coalición de derecha. En ese acto, el mandatario argentino descargó una batería de insultos contra Lula y contra el juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, el magistrado que le había negado autorización para visitar a Jair Bolsonaro. El expresidente brasileño cumple prisión domiciliaria tras ser condenado por encabezar un intento de golpe de Estado contra Lula.
La respuesta brasileña no se hizo esperar: el llamado a consultas de Bitelli y una primera protesta entregada al embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, un combo que en ese momento parecía marcar el techo del conflicto. De hecho, en plena campaña rumbo a las elecciones del 4 de octubre, siguió una etapa de desescalada, que se mantuvo hasta que Milei volvió sobre el tema en reiteradas entrevistas.




































































