Si no se mantiene el congelamiento de los ingresos y el desenganche con los haberes de los trabajadores legislativos, las dietas de los senadores subirán significativamente
El jueves pasado, cuando terminó la sesión que expulsó al senador Edgardo Kueider, la vicepresidenta Victoria Villarruel solicitó que se trate el congelamiento de las dietas de los senadores, que se actualizarán automáticamente el 1° de enero.
«Yo no soy senadora, solo facilito las condiciones para el tratamiento y la discusión de este tema, pero no soy la que toma las decisiones. Entendiendo el esfuerzo inmenso que está haciendo la población, desde lo económico, creo que debemos estar a la altura y por eso deben estar congeladas las dietas de los senadores», dijo ante los periodistas en el Salón de las Provincias.
En concreto, Villarruel hizo referencia a la resolución que aprobó el Cuerpo el pasado 22 de agosto, en una sesión que se dio después de que TN difundiera los aumentos que se esperaban para los senadores nacionales tras el acuerdo paritario con los gremios legislativos, APL, Asociación del Personal Legislativo; ATE y UPCN. Los senadores, en una polémica votación anterior, en abril de 2024, establecieron que sus dietas estén enganchadas a los aumentos de los trabajadores del Congreso. Eso llevaba sus ingresos a los ocho millones de pesos por senador.
Ante las fuertes críticas, encabezadas por el propio presidente Javier Milei, los senadores votaron un desenganche y retrotrajeron cualquier aumento de haberes. Pero a la resolución que aprobaron en agosto, le pusieron como fecha de caducidad el próximo 31 de diciembre.
Es decir, que a partir de 2025, los senadores, con la excepción de Edgardo Kueider que fue expulsado del plantel, volverán a la vigencia de la resolución que aprobaron en abril pasado, a mano alzada y sin discusión.
El ingreso actual de un senador sumando la dieta y los gastos de representación supera los siete millones de pesos. En algunos casos se incrementa por el pago por desarraigo, principalmente en aquellos legisladores del interior del país.
Si regresa con su total vigencia la resolución de abril, las dietas parlamentarias en la Cámara alta alcanzarían los 9,5 millones de pesos. Generando el descontento de la sociedad, de los empleados legislativos, que tuvieron un aumento del 6% en cuatro tramos, pero principalmente de los diputados nacionales que con motivo de los saludos de fin de año y tras la presión preparatoria que reeligió a Martín Menem como presidente de la Cámara, ya le anticiparon al riojano la necesidad de actualizar las dietas.




































































