El Presidente encabezó el acto central en Rosario, acompañado en la primera fila por el jefe de Gabinete y los ministros. En contraste, la vicepresidenta quedó desplazada en el esquema protocolar y se ubicó junto a las autoridades de Santa Fe
El presidente de la Nación, Javier Milei, encabezó este sábado en Rosario el acto oficial por el Día de la Bandera, al cumplirse 206 años del fallecimiento de su creador, Manuel Belgrano, y afirmó que «la bandera no fue solamente una insignia militar, fue la expresión de una idea de país, la representación visible de una causa, la causa de la libertad».
El mandatario estuvo acompañado por integrantes de su Gabinete y fue recibido por el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el intendente de Rosario, Pablo Javkin. También participaron otras autoridades nacionales, provinciales y locales, sobresaliendo el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por enriquecimiento ilícito y la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien no se cruzó con el titular del Ejecutivo nacional.
La también titular del Senado se sentó con los funcionarios de Santa Fe mientras escuchaba el discurso del jefe de Estado. Fue el primer encuentro de Milei y su vice en más de un año, por fuera de la apertura de sesiones ordinarias.
El clima del acto incluyó además manifestaciones del público durante la llegada del Presidente y el desarrollo de la ceremonia, con cánticos de apoyo militantes que interrumpieron por momentos la formalidad del protocolo.
Durante su discurso, Milei centró la exposición en la figura de Manuel Belgrano y en el proceso histórico de creación de la bandera argentina, con un repaso detallado de los acontecimientos de 1812 en Rosario. Sostuvo que el prócer impulsó la necesidad de diferenciar ejércitos revolucionarios mediante símbolos propios y ubicó la creación de la enseña patria el 27 de febrero de ese año, frente al río Paraná, durante la instalación de las baterías Libertad e Independencia.
En ese marco, retomó un pasaje de una carta atribuida a Belgrano en la que se advertía sobre la persistencia de símbolos ajenos a la causa revolucionaria. «Las banderas de nuestros enemigos son las que hasta ahora hemos usado. Parece que aún no hemos roto las cadenas de la esclavitud», citó el mandatario, antes de pedir que se detuvieran los cánticos del público para continuar con el eje histórico de su intervención.
El Presidente también describió el recorrido posterior de la bandera desde Rosario hacia distintas etapas del proceso independentista, incluyendo su presencia en Jujuy, Buenos Aires y el fuerte, y sostuvo que la expansión del símbolo patrio acompañó la consolidación de la ruptura con el orden colonial. En ese tramo, destacó el juramento de las tropas encabezadas por Belgrano y reprodujo el llamado a «jurar vencer a los enemigos interiores y exteriores» en nombre de la independencia.
En otro segmento de su exposición, Milei incorporó una lectura económica de la figura de Belgrano, a quien definió como un reformista ilustrado y lo presentó como un antecedente del pensamiento liberal en el Río de la Plata. Afirmó que el prócer impulsó la crítica al mercantilismo, promovió la competencia y la propiedad privada, y difundió ideas vinculadas a autores como Adam Smith y los fisiócratas.
El mandatario sostuvo que Belgrano puede ser considerado «el primer intelectual liberal económico argentino» y lo vinculó con una visión en la que el valor de los bienes se relaciona con la circulación monetaria y la percepción del consumidor. En ese pasaje también aludió a nociones asociadas a la inflación y a la formación de precios, en el marco de su interpretación del pensamiento económico del prócer.
Hacia el cierre, Milei retomó la trayectoria militar y política de Belgrano, desde su participación en la Revolución de Mayo hasta su rol en las batallas de la independencia, y lo describió como una figura que combinó acción militar con producción intelectual. «Fue revolucionario en las ideas y valiente en la acción», afirmó, al repasar su paso por el Ejército del Norte y su vínculo con la causa sanmartiniana.
El acto concluyó con un cierre cargado de referencias a la libertad como eje del proceso independentista y con un llamado a sostener los valores atribuidos a la tradición belgraniana, en un escenario donde la dimensión institucional del 20 de junio convivió con la lectura política del presente dentro del propio oficialismo.





































































