El mánager había sido encontrado con bajos signos vitales en su departamento de Recoleta por un amigo, tras sufrir un ACV
Ricardo Piñeiro, el exrepresentante de modelos, murió este miércoles después del mediodía a los 68 años, luego de padecer un accidente cerebro vascular (ACV) hemorrágico. Estaba internado en el Sanatorio Otamendi, donde fue derivado el domingo.
Su partida causó profundo pesar en el mundo del espectáculo, que recién se recuperaba de esta información cuando ocurrió el fallecimiento.
Según confirmó a Infobae, el director del SAME, Alberto Crescenti, Piñeiro fue trasladado hasta el Hospital Fernández luego de encontrarlo en su domicilio con bajos signos vitales. Horas después, el representante fue llevado hasta el Sanatorio Otamendi. De acuerdo con el parte médico oficial del lugar: «El paciente se encontraba en estado reservado, con asistencia respiratoria mecánica, producto de un ACV hemorrágico».
Desde entonces, se vivieron horas críticas en torno a su salud, y se armó una espontánea cadena de oración en la comunidad del espectáculo. Modelos, periodistas, famosos en general se volcaron a las redes para elevar una plegaria en favor de su recuperación. Hasta que la noticia de su muerte impactó hondo en los corazones.
Ricardo Piñeiro nació en febrero de 1956 en Montevideo, Uruguay. En la década de los 90, se convirtió en uno de los mayores representantes de modelos de Argentina.
El empresario se dedicó a descubrir y lanzar a la fama a grandes modelos, que siguen trabajando incluso al día de hoy.
Muchas mujeres argentinas pasaron por las pasarelas y trabajaron para las marcas más destacadas del país gracias a su padrinazgo. Entre las figuras que popularizó se encuentran Paula Chaves, Andrea Frigerio, Mariana Arias y Verónica Lozano.
Durante esa década, Piñeiro organizó cientos de desfiles. Tanto en Argentina como en Uruguay, donde era una de las figuras destacadas en los veranos de Punta del Este.
Con el tiempo decidió alejarse del universo fashion y se enfocó en su vida, la cual compartía con sus perras, combinando su pasión por la fotografía. En los últimos tiempos trascendió su ayuda como voluntario en la iglesia Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón, donde colaboraba en la asistencia a personas en situación de calle. También la batalla que libró contra el alcoholismo y la sanación que encontró en el mismo espacio religioso.




































































