La inflación de enero pasado, la primera medición del 2023, fue del 6%, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). De esta manera, el acumulado de los últimos doce meses alcanzó el 98,8 por ciento.
El rubro que más aumentó fue «Recreación y Cultura» con un avance del 9%. En ese orden, también registraron fuertes subas los dos segmentos vinculados a los precios regulados: «Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles» y «Comunicaciones» con un aumento del 8% en ambos casos.
La categoría «Alimentos y bebidas no alcohólicas» registró un alza de 6,8%, por encima de la inflación promedio.
De este modo, el índice del primer mes del año quedó 0,9 puntos porcentuales por encima de los porcentajes mensuales registrados por el Indec en diciembre (5,1%) del año pasado. En noviembre había sido de 4,9 por ciento.
Qué se proyecta para el dato inflacionario de febrero
Desde Econviews, proyectan que, para febrero y marzo, va a ser muy difícil bajar el 6%, «más bien las probabilidades son que suba un poco más» y no descartan que «algún mes inicie nuevamente con 6 adelante».
Según el relevamiento de precios minoristas de C&T para GBA, «en febrero la inflación de alimentos está subiendo fuertemente, con gran protagonismo de la carne. Por el contrario, los rubros ligados al turismo pierden algo de dinamismo porque febrero es menos importante estacionalmente. De esta forma, la inflación de febrero estaría en torno a 5,5% mensual».
En tanto que desde la Fundación Libertad y Progreso, dicen que «por ahora la ausencia de subas importantes de precios regulados contribuiría a una moderación en la suba del IPC. Sin embargo, la dinámica inflacionaria seguiría por encima del 5% mensual, lo que llevaría a que se cruce la barrera del 100% anual en el IPC general», alertan.
«El problema no está en las góndolas, sino en la depreciación constante de nuestra moneda causada por la desconfianza en los funcionarios y en el exceso de oferta monetaria. Por el momento, no hay razones teóricas para pensar que la inflación va a bajar y la incertidumbre en un año electoral puede incluso empeorar la situación», señaló Lautaro Moschet, economista de esa fundación.




































































