Cerca de 2.300 personas murieron y decenas de miles resultaron heridas tras un terremoto de magnitud 7,8 que sacudió esta madrugada el sureste de Turquía y el norte de Siria, donde por el momento no se registraron heridos argentinos residentes en estos países, según los primeros informes oficiales.
La mayor cifra la comunicó el gobierno de Ankara con 1.498 personas fallecidas, mientras que en el sector sirio hay 810.
La comunidad internacional envió sus condolencias por las víctimas, entre ellos el gobierno argentino que expresó su «solidaridad» a través del presidente Alberto Fernández. Por su parte, el papa Francisco ofreció «sentidas oraciones» por los miles de muertos y heridos.
El Servicio Geológico de Estados Unidos indicó que el sismo tuvo epicentro a unos 33 kilómetros (20 millas) de la ciudad de Gaziantep, capital provincial, y a unos 26 kilómetros (16 millas) del poblado de Nurdagi.
La oficina de Gestión de Desastres y Emergencias (AFAD) turca, dependiente del Ministerio del Interior, precisó luego que el sismo tuvo lugar en Gaziantep, provincia de Kahramanmaras.
El movimiento telúrico se sintió también en el Líbano y Chipre, según corresponsales de la agencia AFP.
Es muy probable que el balance se agrave, teniendo en cuenta el número de edificios derrumbados en las ciudades más afectadas, como Adana, Gaziantep, Sanliurfa y Diayarbakir, en el sureste de Turquía.
Debido a la hora en que ocurrió el fenómeno, de madrugada, la mayoría de las personas estaba durmiendo en sus casas.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo en Twitter que «los equipos de búsqueda y rescate fueron enviados de inmediato» a las áreas afectadas por el terremoto.
«Esperamos que superemos este desastre juntos lo antes posible y con el menor daño posible», escribió.






































































