Lula da Silva, expresidente de Brasil, quedó plenamente habilitado para ser candidato en las elecciones presidenciales de 2022.
Así lo determinó la Corte Suprema de ese país, que ratificó este jueves la decisión adoptada por uno de sus jueces que anulaba las condenas dictadas contra el exmandatario.
Por ocho votos a tres, el Supremo Tribunal Federal (STF) votó a favor de ratificar la anulación de dos condenas por corrupción y otros dos procesos abiertos, por considerar que el exjuez Sérgio Moro, de la ciudad de Curitiba, era incompetente por jurisdicción para tratar los temas del expresidente.
El fallo ratifica lo determinado el 8 de marzo por el juez de la corte Edson Fachin, quien hizo lugar a un hábeas corpus de 2015 contra la competencia de Moro, ya que considera que los delitos por los que se acusaba a Lula no tienen vinculación con los desvíos de corrupción de Petrobras.
Esta votación obliga a que los procesos se cambien a San Pablo o Brasilia, pero le dan una dura derrota a la operación Lava Jato y a Moro.
Lula fue acusado y encarcelado por su supuesta implicación en el caso Lava Jato, que involucra a políticos y funcionarios que recibieron sobornos para obtener contratos en la estatal petrolera Petrobras. Ante las acusaciones, el expresidente siempre se declaró inocente.
El exmandatario pasó un año y medio preso por una condena a ocho años de cárcel que lo inhabilitó en 2018 a participar de las elecciones para las cuales era amplio favorito y que ganó el ahora mandatario, Jair Bolsonaro.
Esta condena anulada indicaba que Lula recibió un departamento en la ciudad de Guarujá, San Pablo, como parte de una coima de la empresa OAS, contratista de Petrobras.
«Desde hace cuatro años defendemos que los tribunales de Curitiba no podían juzgarme», declaró este jueves Lula, quien también reiteró que no le preocupa que los procesos sean reiniciados en Brasilia.
«Yo ya probé mi inocencia. Quiero ver ahora que aparezca alguien a probar mi culpa», aseguró el líder del Partido de los Trabajadores.
Luiz Inácio Lula da Silva presidió Brasil entre 2003 y 2010, y con 75 años no descarta su posibilidad de buscar un nuevo mandato. De hecho, en las últimas semanas recuperó protagonismo por sus severas críticas a la gestión de Jair Bolsonaro.




































































