En el marco de las polémica por el escándalo de la vacunación vip, el sábado por la tarde manifestantes convocados por dirigentes de la oposición marcharon en varias ciudades y en Plaza de Mayo, donde colgaron bolsas simulando contener cadáveres en los que figuraban nombres de dirigentes del oficialismo o familiares.
El hecho fue repudiado por el presidente Alberto Fernández y otros funcionarios. «La forma de manifestarse en democracia no puede ser exhibir frente a la Casa Rosada bolsas mortuorias con nombres de dirigentes políticos», advirtió el jefe de Estado en Twitter, y manifestó que «esta acción lamentable solo demuestra cómo muchos opositores conciben la República».
Una de las bolsas contenía el nombre de Estela de Carlotto, presidenta de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo. «Es la confirmación del negacionismo y el desprecio por la democracia que promueven estos grupos, y nada bueno para la comunidad puede construirse desde allí», planteó el documento firmado por Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas e Hijos, entre otros organismos. «Quedó demostrado que son violentos y provocadores», afirmó a su tiempo el PJ Nacional.
«Presidente, somos muchos los que repudiamos esa despreciable forma de protesta», aseguró el senador radical Martín Lousteau respecto de la instalación. Sin embargo, también le apuntó a Fernández al enfatizar que «también somos muchos los que esperamos que pida perdón por el pésimo manejo de las vacunas». «Lo de las bolsas me pareció mucho», opinó por su parte la presidenta del PRO, Patricia Bullrich.
La organización Jóvenes Republicanos se adjudicó la discutida instalación. «Fue un simbolismo para que la sociedad comprenda que lo que se hizo es muy grave», expresaron ayer los integrantes de esa agrupación por medio de un comunicado ratificando el mensaje respecto de la «vacunación VIP».
La Marcha
Los manifestantes se concentraron a las 17 en la Plaza de Mayo con banderas argentinas y carteles con consignas como «No al comunismo» y «Basta de mantener vagos».
Desde allí, un hombre expresó en declaraciones a la prensa que «el que haya cometido alguna avivada con la vacuna, tiene que irse» y afirmó que «lo que han hecho con la vacuna muestra que ellos son así, es la esencia de ellos».
En diálogo con la prensa, Bullrich consideró que el episodio de la vacunación fuera de protocolo «es lo que rebalsó el vaso, es un sentimiento de injusticia profundo», mientras que el senador Lousteau manifestó que se trata de «un reclamo muy bienvenido, porque lo que pasó es de una gravedad inusitada» y pidió que «sean públicos los listados de todos los que se vacunan».
El presidente de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, dijo en declaraciones realizadas en Plaza de Mayo que concurrió «para acompañar a la ciudadanía que quiere expresarse por la paz y está cansada por lo que viene sucediendo».
Por su parte, el expresidente Mauricio Macri escribió en su cuenta de Twitter: «Emocionado y contento de ver cómo una vez más los argentinos se movilizan, demostrando que no van a permitir los abusos y atropellos».
La protesta se replicó frente a la residencia presidencial de Olivos y ciudades del interior del país. La manifestación se concretó tras la implementación de un sistema para el monitoreo y trazabilidad del proceso de vacunación contra el coronavirus al personal estratégico de los tres ámbitos del Estado, dispuesto esta semana por la ministra de Salud, Carla Vizzotti, quien permanece aislada, afectada de coronavirus.




































































