El Gobierno de Países Bajos ordenó sacrificar a miles de visones que están siendo criados en ocho granjas y se encuentran presuntamente infectados con el nuevo coronavirus. Según informaron las autoridades en mayo, en estos lugares se produjeron los dos primeros posibles casos de transmisión de animales a humanos.
El anuncio se dio el pasado 3 de junio, pero entró en vigencia tres días después, luego de que un tribunal rechazara la solicitud de apelación de organizaciones protectoras de animales. La medida se adoptará «por razones de salud pública», indicó el Gobierno.
Las granjas, que pertenecen a seis empresas diferentes, se encuentran ubicadas en ochos zonas de la provincia de Brabante Septentrional. El sábado 6 de junio inició el primer sacrificio, informó el canal Hart van Nederland.
Unas 1.600 visones hembras, con un promedio de cinco crías, fueron sacrificadas con dióxido de carbono. El Gobierno dispuso esta técnica para evitar que el pelaje de los animales sea dañado.
El Ejecutivo sigue así la recomendación de los expertos, que advirtieron la semana pasada que las granjas infectadas pueden representar un riesgo «para la salud pública». Además, convertirse en «reservorios» del coronavirus en el futuro, pasando a ser un problema de control de los contagios entre la población.
Se aplicaron medidas muy estrictas de seguridad en todas las granjas afectadas por los contagios, como la prohibición de las visitas o el transporte de visones y estiércol por el país.
Cabe destacar que, cuando no los sacrifican, los matan para fabricar abrigos, pestañas y otros productos de la industria de la moda.
Las cifras indican que en total existen 140 granjas de visones en Países Bajos que exportan alrededor de 90 millones de euros en pieles cada año, las cuales están siendo investigadas para detectar posibles brotes de Covid-19.
La buena noticia es que la crianza de visones en granjas estará prohibida a partir de 2024, gracias a una decisión del Tribunal Supremo, que cuestionó en 2013 la moralidad de cuidar de estos animales para despojarlos de su pelaje.
Los criadores pueden pedir una compensación al Estado por los animales sacrificados si deciden cerrar su negocio.



































































