El tenista argentino derrotó a Alejandro Tabilo por 3-6, 7-6 y 6-4 y sumó el primer título ATP de su carrera
Tomás Etcheverry se consagró campeón del ATP 500 de Río de Janeiro al vencer al chileno Alejandro Tabilo por 3-6, 7-6 y 6-4. El tenista platense, 51° del ranking ATP, obtuvo el primer título de su carrera tras más de tres horas de juego. El argentino completó una semana inolvidable en Brasil y levantó su primer trofeo profesional luego de imponerse en una final que se extendió durante tres horas y seis minutos.
El partido decisivo estuvo marcado por el desgaste físico, ya que tanto Etcheverry como Tabilo debieron disputar sus semifinales en la mañana y el mediodía del mismo domingo, luego de que las lluvias obligaran a postergar los encuentros que habían comenzado el sábado.
Tras disputar el tercer set de su encuentro ante el checo Vit Kopriva, por la semifinal, durante las primeras horas de la tarde, Etcheverry debió enfrentar al experimentado Alejandro Tabilo, en el partido más importante de su carrera.
Etcheverry comenzó el partido con un quiebre, pero la frescura de su rival se hizo notar desde el principio: Tabilo recuperó el break y pudo quebrar en el juego siguiente, para luego mantener la ventaja hasta el final y sentenciar el parcial en su cuarto set point.
En un segundo set que abrió con un break en su contra, el argentino luchó y pudo recuperar el terreno perdido en el sexto juego de un parcial que se definió en un tie-break.
Comenzado el desempate, el platense pudo mostrar su fortaleza en los momentos cruciales, algo en lo que se destacó durante toda la semana, y ganó tres puntos con el saque de su rival, para forzar la tercera manga.
Ya en el tercer parcial, habiéndose quedado con el saque de su rival en el tercer juego, Etcheverry tuvo un juego sólido al servicio y no le dio ninguna chance de quiebre a Tabilo.
En su tercer punto de campeonato, luego de algunos rallys largos en los que ninguno de los dos jugadores intentaba arriesgar y con notable cansancio por ambos lados, una pelota del chileno se fue larga y desató el festejo.
Como es habitual en cada triunfo importante, Etcheverry se dejó caer sobre el polvo de ladrillo, para luego saludar a su rival y celebrar junto a su equipo.





































































