La Organización Mundial de la Salud declaró ayer al coronavirus como pandemia y, de esta manera, terminó de consolidarse el panorama de crisis sanitaria global, con un fuerte impacto en la industria turística.
En las últimas horas, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) actualizó su análisis del impacto financiero de la nueva enfermedad en el sector del transporte aéreo. La entidad estima una baja de los ingresos globales del negocio de aproximadamente u$s 63.000 millones, que podría ascender a u$s 113.000 millones si la expansión del virus avanza y se agrava la situación.
Según consigna El Cronista, hasta el 20 de febrero, la pérdida de ingresos estimada por IATA giraba en torno a u$s 29.300 millones, cuando los pronósticos se limitaban a los mercados de Asia, asociados a los países donde se originó y propagó el comienzo del brote.
En línea con el escenario mundial, Argentina empieza a sufrir las consecuencias del COVID-19, con una abrupta caída de la demanda de los servicios turísticos – que impacta sobre todo en la venta de pasajes aéreos y paquetes- la consecuente reducción de las tarifas, cancelaciones de vuelos y recortes de frecuencias.
En efecto, representantes de la Federación Argentina de Asociaciones de Empresas de Viajes y Turismo (Faevyt) se reunieron ayer con el Gobierno nacional y le solicitaron que se declare a las agencias de viaje «en emergencia económica, productiva y fiscal».
Si las autoridades gubernamentales dan lugar al pedido, se aplicarán de inmediato medidas de rescate para evitar quiebras y despidos de las empresas que componen la industria, en su mayoría pymes.
En este marco, la Faevyt le pidió al Gobierno que suspenda el Impuesto PAIS durante el tiempo que se mantenga la emergencia así como también postergar los pagos de las cargas sociales y el diferimiento en los pagos de otros impuestos.
Vale recordar que días atrás, operadores turísticos autoconvocados de todo el país se manifestaron en contra del Impuesto PAIS que el Gobierno implementó en diciembre del año pasado a la compra y las operaciones con moneda extranjera. Representantes pyme de la industria se dieron cita en distintos puntos de la Argentina para reclamar y denunciaron que la baja de la demanda pone en riesgo «muchísimas fuentes de trabajo».
Fuente: El Cronista



































































