La Selección Argentina de básquet dio el gran golpe al ganarle a Serbia, uno de los candidatos, 97-87 y así clasificó a las semifinales del Mundial de China. El próximo viernes, espera por Francia o Estados Unidos en la semifinal del Mundial de básquet. Con 20 puntos, Scola fue el goleador, pero tuvo a Campazzo como su gran figura con 18 puntos, 12 asistencias y 6 rebotes.
Todo lo hizo bien el conjunto argentino, que no solo vio el aro amplio como una piscina, sino que robó balones, forzó errores serbios y supo aprovecharse también del poderío interior de Luis Scola (20 puntos y 5 rebotes) cuando el conjunto balcánico atacó por el exterior.
El inicio fue una pista del plan de Argentina, que acogotó a Serbia con su defensa y con la creatividad de Facu Campazzo, hasta el punto de irse ocho tantos arriba (12-4, min. 3) con un triple de Scola. Serbia siguió insistiendo en su superioridad por el interior, sacó dos faltas a Marcos Delía y tres a Tayavek Gallizzi en 5 minutos, e igualó el encuentro de esa manera (16-16, min. 6).
En una fase más igualada, Campazzo volvió a tomar el protagonismo con un triple y varias asistencias de quilates a Gabi Deck, que permitieron al conjunto albiceleste mantenerse arriba al final del primer cuarto (25-23).
El técnico argentino Sergio Hernández decidió renunciar a competir por el interior en centímetros, para hacerlo en astucia con un quinteto pequeño que logró robar balones y salir, hasta el punto de irse ocho arriba (36-28, min. 13) tras encadenar un triple de Luca Vildoza y otro de Nico Laprovittola tras una antideportiva de un Boban Marjanovic desesperado por sus pérdidas de balón.
No encontraba el equipo de Aleksandar ‘Sasha’ Djordjevic la manera de reducir a los correosos argentinos (7 robos albicelestes y 10 pérdidas serbias hasta entonces), que además veían el aro de un tamaño XXL (9 aciertos de 16 en tiros de tres hasta el descanso, 56% de efectividad). La respuesta de los tiradores serbios permitía dejar la ventaja al descanso solo en cinco puntos (54-49).
La gran estrella serbia, Bogdan Bogdanovic, hasta entonces un poco desapercibido, puso a Serbia en el duelo nada más retornar de los vestuarios con triple, pero con una inteligente bandeja de Delía y un triple de Scola, Argentina retomaba su diferencia.
La jugada se repetía cíclicamente: acercamiento de Serbia, casi empate de la mano de Bogdanovic o Vladimir Lucic y nuevo estirón argentino, fuera con el quinteto titular o con una segunda unidad en la que brillaba con luz propia Luca Vildoza (66-59, min. 26).
El 97-87 final, una venganza alegórica de la final del Mundial de Indianápolis 2002 -donde Argentina cayó 84-77 ante la antigua Yugoslavia, también con Scola entonces-, permitirá al combinado albiceleste seguir soñando en China, donde ya espera a su rival en semifinales, que saldrá del Estados Unidos-Francia del miércoles.
Fuente: EFE




































































