Este miércoles 133 cardenales de 70 países estarán aislados del mundo exterior, abriendo el cónclave que elegirá al próximo pontífice
Un total de 133 cardenales electores provenientes de 70 países de todos los continentes participan desde este miércoles de la elección más numerosa y diversa de la historia de la Iglesia Católica. Comienza oficialmente el cónclave en la Capilla Sixtina para elegir al sucesor del papa Francisco.
El encuentro dará comienzo a las 11.30 hora argentina de este miércoles y se trata de la elección papal más internacional hasta el momento, con una fuerte presencia de cardenales provenientes de las periferias del mundo católico, siguiendo el legado del pontificado de Francisco.
A los fines, el Vaticano desactivó por completo los sistemas de telecomunicación para garantizar el aislamiento de los electores, medida que se mantendrá hasta que el nuevo papa haya sido elegido. El secreto del proceso es absoluto y cada cardenal debe prestar juramento de confidencialidad antes de participar en las deliberaciones.
Para alcanzar el pontificado, un candidato necesita al menos 89 votos. La Iglesia católica enfrenta hoy una disyuntiva clave: avanzar con las reformas impulsadas por Francisco o regresar a una doctrina más ortodoxa. Este escenario polarizado se refleja en los nombres que circulan como potenciales sucesores.
Favoritos y votación
Entre los principales candidatos se destacan el cardenal filipino Luis Antonio Tagle, figura carismática y cercana a los jóvenes; Pietro Parolin, actual secretario de Estado y hábil negociador diplomático; Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia y firme defensor de las causas sociales; Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella con fuerte compromiso con la migración; y Robert Sarah, cardenal guineano, identificado con el ala conservadora y símbolo del posible regreso a posiciones doctrinales más rígidas.
Sarah, conocido por su crítica a la apertura de Francisco hacia la comunidad LGBT y por su defensa del rito tradicional, es el epicentro de las especulaciones sobre el cumplimiento de la antigua profecía del «papa negro». El término no hace alusión al color de piel, sino a la figura del líder jesuita como un posible antipapa, aunque en este contexto el apelativo toma una connotación racial por el origen africano del candidato.
Un estudio de la consultora DINAMIC, basado en el análisis de 150.029 conversaciones públicas en redes sociales entre el 1 y el 23 de abril, reveló que un 43,9% de los usuarios considera a Sarah como el más probable sucesor. También lo valoran como figura popular (25,4%), con capacidad de liderazgo (12,7%) y compromiso social y ambiental (4,7%).
Cabe destacar que las votaciones en el cónclave se realizan dos veces por la mañana y dos por la tarde. Si en tres días no se alcanza un consenso, se suspende la elección por un día para habilitar el debate informal. El ciclo puede repetirse con series de siete votaciones seguidas por nuevas pausas para reflexión y oración. Si tampoco se define el nombre del pontífice, se procede a una votación final entre los dos candidatos más votados.





































































